CODIGOS DE CONDUCTA Y NORMAS MINIMAS
Preparado conjuntamente por la
Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y
el Comité Internacional de la Cruz Roja
Propósito
El propósito del presente Código de Conducta es preservar nuestras
normas de comportamiento. No se tratan en él detalles de las operaciones, como
por ejemplo la forma de calcular las raciones alimentarias o de establecer un
campamento de refugiados. Su propósito es más bien mantener los elevados niveles
de independencia, eficacia y resultados que procuran alcanzar las organizaciones
no gubernamentales (ONG) y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la
Media Luna Roja en sus intervenciones a raíz de catástrofes. Se trata de un
código de carácter voluntario que respetarán todas las organizaciones no
gubernament ales que lo suscriban, movidas por el deseo de mantener las normas
en él establecidas.
En caso de conflicto armado, el presenté Código de Conducta se
interpretará y aplicará de conformidad con el derecho internacional humanitario.
El código propiamente dicho figura en la primera sección. En los anexos
siguientes se describe el entorno de trabajo que cabe desear propicien los
Gobiernos, tanto de los países beneficiarios como de los países donantes, y las
organizaciones intergubernamentales a fin de facilitar la eficaz prestación de
asistencia humanitaria.
Definiciones
ONG: las siglas ONG
(Organizaciones No Gubernamentales) se refieren aquí a todas las organizaciones,
tanto nacionales corno internacionales, constituidas separadamente del gobierno
del país en el que han sido fundadas.
ONGH: las siglas ONGH se
han acuñado, a los fines del presente documento, para designar a las
Organizaciones No Gubernamentales de carácter Humanitario que engloban a los
componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
-esto es, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades
Nacionales miembros- junto con las organizaciones no gubernamentales conforme se
las define anteriormente. Este Código se refiere en particular a las
organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario que se ocupan de la
prestación de asistencia motivada por catástrofes.
OIG: las siglas OIG
(Organizaciones Intergubernamentales) design an a las organizaciones
constituidas por dos o más gobiernos. Engloban pues, todas las organizaciones
del sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones zonales.
Desastres : los desastres
se definen como acontecimientos extremos y aciagos que se cobran vidas humanas y
provocan tanto gran sufrimiento y angustia como vasto perjuicio material.
Código de conducta: normas de conducta para el Movimiento
Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las Organizaciones No
Gubernamentales en programas motivados por catástrofes
1. Lo primero es el deber
humanitario
El derecho a recibir ya brindar asistencia humanitaria constituye
un principio humanitario fundamental que asiste a todo ciudadano en todo país.
En calidad de miembros de la comunidad internacional reconocemos nuestra
obligación de prestar asistencia humanitaria doquiera sea necesaria. De ahí, la
trascendental importancia del libre acceso a las poblaciones afectadas en el
cumplimiento de esa responsabilidad.
La principal motivación de nuestra intervención a raíz de
catástrofes es aliviar el sufrimiento humano entre quienes están menos
preparados para soportar las consecuencias de una catástrofe.
La ayuda humanitaria que prestamos no responde a intereses
partidistas ni políticos y no debe interpretarse en ese sentido.
2. La ayuda prestada no está
condicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios ni
ninguna otra distinción de índole adversa. El orden de prioridad de la
asistencia se establece únicamente en función de las necesidades.
Siempre que sea posible, la prestación de socorro deberá
fundamentarse en una estimación minuciosa de las necesidades de las víctimas de
las catástrofes y de la capacidad de hacer frente a esas necesidades con los
medios disponibles localmente.
En la totalidad de nuestros programas reflejaremos las
consideraciones pertinentes respecto a la proporcionalidad. El sufrimiento
humano debe aliviarse en donde quiera que exista; la vida tiene tanto valor en
una parte del país, como en cualquier otra. Por consiguiente, la asistencia que
prestemos guardará consonancia con el sufrimiento que se propone mitigar.
Al aplicar este enfoque, reconocemos la función capital que
desempeñan las mujeres en las comunidades expuestas a catástrofes, y velaremos
por que en nuestros programas de ayuda se apoye esa función, sin restarle
importancia. La puesta en práctica de esta política universal, imparcial e
independiente sólo será efectiva si nosotros y nuestros asociados podemos
disponer de los recursos necesarios para proporcionar esa ayuda equitativa y
tener igual acceso a todas las víctimas de catástrofes.
3. La ayuda no se utilizará para
favorecer una determinada opinión política o religiosa
La ayuda humanitaria se brindará de acuerdo con las necesidades de
los individuos, las familias y las comunidades. Independientemente del derecho
de filiación política o religiosa que asiste a toda organización no
gubernamental de carácter humanitario, afirmamos que la ayuda que prestemos no
obliga en modo alguno a " los beneficiarios a suscribir esos puntos de
vista.
No supeditaremos la promesa. la prestación o la distribución de
ayuda al hecho de abrazar o aceptar una determinada doctrina política o
religiosa.
4. Nos empeñaremos en no actuar
como instrumentos de política exterior gubernamental
Las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario son
organizaciones que actúan con independencia de los gobiernos. Así, formulamos
nuestras propias políticas y estrategias para la ejecución de actividades y no
tratamos de poner en práctica la política de ningún gobierno, que sólo aceptamos
en la medida en que coincida con nuestra propia política independiente.
Ni nosotros ni nuestros empleados aceptaremos nunca, a sabiendas -0
por negligencia- ser utilizados para recoger información de carácter político.
militar o económico que interese particularmente a los gobiernos o a otros
órganos y que pueda servir para fines distintos de los estrictamente
humanitarios. ni actuaremos como instrumentos de la política exterior de
gobiernos donantes.
Utilizaremos la asistencia que recibamos para atender las
necesidades existentes, sin que la motivación para suministrarla sea la voluntad
de deshacerse de productos excedentarios ni la intención de servir los intereses
políticos de un determinado donante.
Apreciamos y alentamos la donación voIuntaria de fondos y servicios
por parte de personas interesadas en apoyar nuestro trabajo y reconocemos la
independencia de acción promovida mediante la motivación voluntaria de esa
índole. Con el fin de proteger nuestra independencia, trataremos de no depender
de una sola fuente de financiación.
5. Respetaremos la cultura y las
costumbres locales
Nos empeñaremos en respetar la cultura, las estructuras y las
costumbres de las comunidades y los países en donde ejecutemos actividades.
6. Trataremos de fomentar la
capacidad para hacer frente a catástrofes utilizando las aptitudes y los medios
disponibles a nivel local
Incluso en una situación de desastre, todas las personas y las
comunidades poseen aptitudes no obstante su vulnerabilidad. Siempre que sea
posible, trataremos de fortalecer esos medios y aptitudes empleando a personal
local, comprando materiales sobre el terreno y negociando con empresas
nacionales. Siempre que sea posible, propiciaremos la asociación con
organizaciones no gubernamentales locales de carácter humanitario en la
planificación y la ejecución de actividades y, siempre que proceda, cooperaremos
con las estructuras gubernamentales.
Concederemos alta prioridad a la adecuada coordinación de nuestras
intervenciones motivadas por emergencias. Desempeñarán esta función de manera
idónea en los distintos países afectados quienes más directamente participen en
las operaciones de socorro, incluidos los representantes de organismos
competentes del sistema de las Naciones Unidas.
7. Se buscará la forma de hacer
participar a los beneficiarios de programas en la administración de la ayuda de
socorro
Nunca debe imponerse a los beneficiarios la asistencia motivada por
un desastre. El socorro será más eficaz y la rehabilitación duradera podrá
lograrse en mejores condiciones cuando los destinatarios participen plenamente
en la elaboración, la gestión y la ejecución del programa de asistencia. Nos
esforzaremos para obtener la plena participación de la comunidad en nuestros
programas de socorro y de rehabilitación.
8. La ayuda de socorro tendrá por
finalidad satisfacer las necesidades básicas y, además, tratar de reducir en el
futuro la vulnerabilidad ante los desastres
Todas las operaciones de s ocorro influyen en el desarrollo a largo
plazo, ya sea en sentido positivo o negativo. Teniendo esto presente, trataremos
de llevar a cabo programas de socorro que reduzcan de modo concreto la
vulnerabilidad de los beneficiarios ante futuros desastres y contribuyan a crear
modos de vida sostenibles. Prestaremos particular atención a los problemas
ambientales en la elaboración y la gestión de programas de socorro. Nos
empeñaremos. asimismo, en reducir a un mínimo las repercusiones perjudiciales de
la asistencia humanitaria, evitando sus- citar la dependencia a largo plazo de
los beneficiarios en la ayuda externa.
9. Somos responsables ante
aquellos a quienes tratamos de ayudar y ante las personas o las instituciones de
las que aceptamos recursos
A menudo funcionamos como vínculo institucional entre quienes
desean prestar asistencia y quienes la necesitan durante los desastres. Por
consiguiente, somos responsables ante los unos y los otros.
En nuestras relaciones con los donantes y con los beneficiarios
hemos de observar siempre una actitud orientada hacia la apertura y la
transparencia. Reconocernos la necesidad de informar acerca de nuestras
actividades, tanto desde el punto de vista financiero como en lo que se refiere
a la eficacia. Reconocemos la obligación de velar por la adecuada supervisión de
la distribución de la asistencia y la realización de evaluaciones regulares
sobre las consecuencias asociadas al socorro.
Nos esforzaremos también por informar de manera veraz acerca de las
repercusiones de nuestra labor y de los factores que las limitan o acentúan.
Nuestros programas reposarán sobre la base de elevadas normas de conducta
profesional y pericia, de manera que sea mínimo el desperdicio de valiosos
recursos.
10. En nuestras actividades de
información, publicidad y propaganda, reconoceremos a las víctimas de desastres
como seres humanos dignos y no como objetos que inspiran compasión
Nunca debe perderse el respeto por las víctimas de los desastres,
que deben ser consideradas como asociados en pie de igualdad. Al informar al
público, 133
deberemos presentar una imagen objetiva de la situación de desastre
y poner de relieve las aptitudes y aspiraciones de las víctimas y no
sencillamente su vulnerabilidad y sus temores.
Si bien cooperaremos con los medios de información para suscitar un
mayor respaldo público, en modo alguno permitiremos que las exigencias internas
o externas de publicidad se antepongan al principio de lograr una máxima
afluencia de la asistencia humanitaria.
Evitaremos competir con otras organizaciones de socorro para captar
la atención de los medios informativos en situaciones en las que ello pueda ir
en detrimento del servicio prestado a los beneficiarios o perjudique su
seguridad y la de nuestro personal.
EL ENTORNO DE TRABAJO
Habiendo convenido unilateral mente respetar el Código de Conducta
antes expuesto, presentamos a continuación algunas líneas directrices
indicativas que describen el entorno de trabajo que apreciaríamos propiciasen
los gobiernos donantes y beneficiarios, las organizaciones intergubernamentales
-principal- mente los organismos del sistema de las Naciones Unidas- a fin de
facilitar la eficaz participación de las organizaciones no gubernamentales de
carácter humanitario en los esfuerzos de socorro motivados por catástrofes.
Estas pautas se formulan a título de orientación. No revisten
carácter jurídico obligatorio , ni esperamos que los gobiernos y las
organizaciones intergubernamentales expresen su aceptación de las mismas
mediante la firma de un documento aunque cabría concebir ésta como una meta
futura. Presentamos estas directrices animados por un espíritu de apertura y
cooperación de manera que nuestros asociados sepan cual es el tipo de relación
idónea que deseamos establecer con ellos.
Patrocinadores: Caritas
Internationalis, Catholic Relief Services, la Federación Internacional de
Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Alianza Internacional de
Save the Children, la Federación Mundial Luterana, Oxfam y el Consejo Mundial de
Iglesias (miembros del Comité de Gestión de Asistencia Humanitaria), así como el
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR
Tomado de Principios y acción en la asistencia internacional humanitaria y en las actividades de protección; XXVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Ginebra, 3 al 7 de diciembre de 1995.
el proyecto esfera
¿Qué es Esfera?
El Proyecto Esfera se basa en dos convicciones principales: primera,que se deben tomar todas las medidas posibles para aliviar el sufrimiento humano producido por calamidades y conflictos; y segunda, que las personas afectadas en los casos de desastre tienen derecho a vivir con dignidad y por lo tanto tienen derecho a recibir asistencia humanitaria. Esfera es tres cosas: un manual de orientación y guía, un amplio proceso de colaboración y la expresión de un compromiso a favor de la calidad y la rendición de cuenta.
Esta iniciativa fue lanzada en 1997 por un grupo de ONG dedicadas a la asistencia humanitaria y el movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que elaboraron una Carta Humanitaria y determinaron una serie de Normas mínimas como meta a alcanzar en la asistencia en casos de desastre, en cada uno de cinco sectores (abastecimiento de agua y saneamiento, nutrición, ayuda alimentaria, refugios y servicios de salud).
Este proceso llevó a la publicación del primer manual de Esfera en el año 2000. En conjunto, la Carta Humanitaria y las Normas mínimas en casos de desastre contribuyen a formar un marco de referencia operativo que facilita la rendición de cuentas a la hora de realizar esfuerzos de asistencia en casos de desastre.
La piedra angular del manual es la Carta Humanitaria, que se basa en los principios y disposiciones del derecho internacional humanitario, la legislación internacional sobre derechos humanos, el derecho sobre refugiados y el Código de Conducta Relativo al Socorro en Casos de Desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales (ONG).
La Carta enuncia los principios centrales por los que se rige la acción humanitariay reafirma el derecho de las poblaciones afectadas por los desastres, sean naturales o causados por el hombre (incluidos los conflictos armados), a recibir protección y asistencia. También reafirma el derecho de las personas afectadas por los desastres a vivir con dignidad.
En la Carta se señalan las responsabilidades legales de los Estados y de las partes beligerantes a garantizar el derecho a recibir protección y asistencia. Si las autoridades competentes son incapaces de cumplir con sus responsabilidades (o no están dispuestas a ello), están obligadas a permitir que las organizaciones de ayuda humanitaria proporcionen
Existen mas normas minimas como para el uso de agua, de servicios publicos para materiales alimentacion y para enfermos con EDAS O IRAS mas informacion :
asistencia y protección.
Las Normas mínimas y los indicadores clave han sido elaborados haciendo uso de amplias redes de practicantes (agentes humanitarios) en cada uno de los sectores. La mayoría de estas normas, y de los indicadores que las acompañan, no son nuevas sino que consolidan y adaptan conocimientos y prácticas ya existentes. Tomadas en conjunto, representan el elevado grado de consenso que existe a lo ancho de un amplio abanico de entidades y responden a una permanente determinación de cerciorarse de que los derechos humanos y los principios humanitarios serán llevados a la práctica.
Hasta la fecha hay más de 400 entidades en 80 países diferentes repartidos por todo el mundo que han realizado aportaciones al desarrollo de las Normas mínimas y los indicadores clave. Esta nueva edición del manual (2004) ha sido revisada a fondo teniendo en cuenta avances técnicos recientes y comentarios y aportaciones recibidos de organismos que utilizan Esfera en el terreno. En particular, se ha añadido un sexto sector, el de seguridad alimentaria, que ha sido integrado con los de nutrición y ayuda alimentaria. Se incluye también un nuevo capítulo en el que se detallan ciertas normas sobre procesos que son comunes a todos los sectores. Entre ellas se encuentran la participación, la valoración, la respuesta, la selección de beneficiarios, el seguimiento, la evaluación y las competencias y gestión del personal. Adicionalmente, se han tenido en cuenta siete temas de relevancia para todos los sectores (infancia, personas de edad, discapacitados, género, protección, VIH/sida y medio ambiente) que son de relevancia para todos los sectores.
carta humanitaria
La Carta Humanitaria expresa el compromiso asumido por esos organismos de acatar dichos principios y velar por el cumplimiento de las Normas mínimas. Este compromiso se basa en el reconocimiento por los organismos humanitarios de sus propias obligaciones éticas, y refleja los derechos y deberes consagrados en el derecho internacional, respecto del cual los Estados y otras partes han contraído obligaciones
Normas comunes
Norma
1: Participación
Norma
2: Valoración Inicial
Norma
3: Respuesta
Norma
4: Selección
de beneficiarios
Norma 5: Seguimiento
Norma
6: Evaluación
Norma
7: Competencias
y responsabilidades de los
trabajadores humanitarios
trabajadores humanitarios
Norma
8: Supervisión, gestión y apoyo del personal







